Lord Acton sentenció: El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Pero quizá haya un proverbio oriental que refleje aún mejor las intenciones del sanchismo: “Un hombre malvado es capaz de quemar su propia nación hasta los cimientos para poder gobernar sobre sus cenizas”.
Las palabras de nuestro presidente a la hora de dar a entender que en superiores instancias judiciales las sentencias que afectan a sus allegados, mujer y hermano, cambiarán, así como hablar de un resultado de las próximas elecciones que ha de ser respetado por todos obliga al ciudadano a pensar que nuestro presidente piensa que lo tiene todo controlado para permanecer en el poder de manera indefinida. Hasta ahora no hay quien le rechiste dentro del partido e incluso Page, quedara sometido. Y como decía Edmund Burke cuanto mayor es el poder más peligroso es el abuso. Es nuestro día a día.
Recordemos sino las distintas desgracias sociales que han ocurrido: la provocada por el volcán en las Islas Canarias; la Dana de Valencia; el descarrilamiento de los trenes en Adamuz; los incendios de los Gallardos en Almería; los incendios de Madrid, Toledo, Ávila, Segovia, Castellón. Donde están las ayudas prometidas. Ha ido a visitar a los afectados o se esconde por no poder aparecer en público por el descontento de los ciudadanos a los que tiene que servir como presidente que es de nuestra nación. Pero no, lejos de servir parece que en nuestro gobierno existe un desmesurado amor por el poder que es el que despierta en sus miembros y socios de gobierno el demonio que les incita a dominar y tiranizar a los ciudadanos que no sean de su pensamiento. Pero ojo, que a los que son de su mismo pensamiento los usarán y después los someterá al dictado de sus ideas.
El amor por el poder hace que el concepto de libertad desaparezca de la sociedad en la que gobiernan haciendo que los ciudadanos duden cada vez mas de sus gobernantes. Fíjense que sabiendo que los votantes de España no lo quieren como presidente ha buscado votos en latino América a través de la ley de nietos. Piensa que quienes están hartos de la verborrea fácil de dictadores progresistas de latino América les van a votar. A lo mejor por el hartazgo de esos ciudadanos va a tener que aceptar un resultado electoral próximo que no va a ser el deseado por él mismo. La insensibilidad ante las desgracia y tragedias de los ciudadanos le hace aparecer un narcisista dictatorial al que no le importa nada más que el poder sintiendo y creyendo que tiene derecho a todo y sobre todos.
La última la de Ceuta. Le da igual. Les da igual. Tras mil contradicciones y mil mentiras, Sánchez anuncia que va a dar a Ceuta trecientos nueve millones de euros para la atención de las necesidades de Ceuta. La falta de transparencia del gobierno hará que nadie sepa donde han ido a parar ese importe tan necesario para los afectados por las tragedias en España.
No importa lo que quede de España, para ellos lo importante es mantener el poder. El ansia de poder, la destrucción de los pilares de la democracia unidos a un sistema educativo que no educa nos conduce a pensar que en la actualidad nuestra sociedad está dirigida en vez de por jóvenes instruidos, por burros con título universitario; en lugar de lideres tenemos moluscos aferrados a la roca del poder y en vez de dialogantes y defensores de la verdad, una sociedad sumisa capaz de entender que su vida no dependa de ellos mismos, sino de otros que ejercerán su influencia con el voto comprado.
Es tan triste esa maniobra torticera, al amparo de una ley sectaria, que da pena. Piensan en el gobierno que los cuatrocientos mil españoles con derecho a voto, a los que se refirió Oscar Puente les votaran. Piensan que son los dueños de voluntades, pero no pueden salir a la calle por miedo a la voluntad del pueblo que los conoce. Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas.




