Dice de esta palabra el diccionario de la RAE:”Capacidad, habilidad para hacer algo.Talento, genio, facultad, aptitud, condición, disposición, inspiración, destreza, habilidad, práctica, experiencia, maestría, primor, industria o artificio”.
Y el arte, como todo, puede tener un buen o un mal uso. Y en su peor manifestación está el artificio de la manipulación. Se consigue tergiversar la realidad y siempre con una finalidad partidista, esencialmente política.Ocurre en todas las esferas de la sociedad y lógicamente en el mundo del arte, el de la inspiración del autor que crea una obra con la finalidad de plasmar sus sentimientos y algunos de quienes la observan la interpretan de manera torticera con la exclusiva finalidad de obtener un beneficio esencialmente ideológico y que se use para la manipulación mental de quienes estén dispuestos a aceptar como valida dicha interpretación. En nuestra historia son muchos los autores cuyas obras han sido objeto de vilipendio en función de los intereses colectivos de grupos o comunidades políticas. Sin ánimo exhaustivo y simplemente exponencial: Francisco de Goya, José Ortega y Gasset, Serafin y Joaquin Alvarez Quintero, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti, José María Peman. En sus obras, como artistas que exponen sus sentimientos y a través de su inspiración su humanismo aparece con tal claridad que su aprovechamiento social e ideológico puede ser usado de todas formas y en sus distintas aplicaciones. Para lo que nunca un artista crea y plasma su inspiración es para que otros la manipulen en beneficio de unos cuantos. El artista hace para todos, para bien o para mal. Entiendo que la finalidad de una obra de arte no es que guste a todos sino que sea exponencial del interior del artista. Repito: que no guste a todos. Eso es imposible. En el caso de gustar a todos sería adoctrinamiento, algo muy alejado de lo que un artista pretende mostrando su humanidad a través de la inspiración que plasma en una obra de arte: Su humanismo en libertad. Su ser libre.
El arte, fruto del artista, para su conservación y apreciación se mantiene en museos y bibliotecas. A esos centros acuden quienes queremos leer obras que nos merecen el interés e igualmente cuadros de artistas de los que disfrutamos durante el momento en que los observamos y que volveremos a ver, sabiendo que allí permanecerán.
Pero hay un arte pasajero, de corta duración, temporal, momentáneo pero que se puede convertir en eterno cuando queda grabado en la memoria de un aficionado: es el “arte del toreo”. Tan puro que no cabe manipulación alguna. Tan esencial que aunque se haga una foto, el sentimiento del aficionado queda en el momento y no en la foto. Tan contradictorio como todo arte. Tan humano y real como la vida y la muerte. Federico García Lorca dijo que los toros es la fiesta más culta que existe hoy en el mundo”. Cuando Federico García Lorca dijo esto, no estaba pensando en la cultura que se aprende en las universidades ni en las bibliotecas, sino en una fiesta popular que está enraizada en el corazón de muchos españoles, hayan estudiado o no. Por su parte Borges afirmo que la tauromaquia es una de las formas vigentes de la barbarie. En cuanto a la figura del torero, lo definió como un cobarde. Respetar es esencial. El respeto es probablemente la aptitud, condición, disposición e inspiración que mas falte en nuestra sociedad.

