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Sin compasión

“Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente”

He querido comenzar mi reflexión marciana de hoy con esta frase del escritor y premio Nobel Jhon Steinbeck como prefacio de lo que voy a exponer a continuación. Por motivos profesionales tuve que asistir jurídicamente a los ocupantes de una vivienda sobre la que pesaba una orden de lanzamiento y recuperación de la posesión. El propietario de la misma es un banco, una entidad que ejercitó una ejecución hipotecaria para la recuperación de la misma, un entramado empresarial sin corazón, paradigma de la rentabilidad económica como esencia de su existir. No estamos hablando de una persona física con una o dos viviendas que, legítimamente, las lanza al mercado del alquiler para obtener una renta. Tampoco nos encontramos en la situación de unos desalmados anti sistema que okupan una vivienda habitada o de un propietario particular. Confieso que la situación y el desenlace me han dejado muy “tocada”. Intentamos paralizar el lanzamiento alegando la vulnerabilidad social de la familia afectada,unidad de la que forma parte una menor con síndrome de Down. Nos personamos en el Juzgado para intentar convencer a los funcionarios competentes de la necesidad imperiosa de la suspensión para dar un margen de maniobra a la familia para la búsqueda de una alternativa habitacional. Paralelamente, los afectados realizaban una penosa peregrinación por los servicios sociales municipales en busca de alguna solución de emergencia.¿Imaginas la conclusión? El lanzamiento se llevó a cabo sin miramiento alguno; el Juzgado dictó un auto denegando la suspensión solicitada. LLovía y hacía frío. Frustración e impotencia son dos palabras insuficientes para describir el poso amargo que dicha situación asentó en los corazones y la conciencia de los testigos de la misma. Los funcionarios del Juzgado tenían una casa a la que volver, pero la niña de 12 años y sus padres se quedaron en la calle al albur de la desgracia. Sentí la terrible crueldad de la indiferencia.Algo se ha roto dentro de mí. Cuando oigo o leo a la derechona española las soflamas antiocupación y su negativa a votar la vulnerabilidad social como causa de suspensión de los desahucios, me enervo.

Una sociedad que desprotege a los débiles no es digna de defensa ni de respeto.

Se me ha olvidado un pequeño detalle que puede ser lamentablemente relevante: la familia desasistida es marroquí.

“ Cuando tienes problemas,la gente tiene miedo de infectarse. La desgracia es contagiosa”

Katherine Pancol.

Porque hoy sigue siendo martes, te deseo mucho ánimo y mucha fuerza en estos tiempos tenebrosos.

A Milagros, por su compromiso eterno con la dignidad.

Encarnación Páez Alba

Alma Errante

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