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Andalucía avanza con la estabilidad del Gobierno de Moreno

Andalucía ya no es aquella comunidad resignada a estar a la cola del país e ir a remolque. Hoy es una tierra que avanza, que genera confianza y que es reconocida por el gran cambio que ha experimentado en los últimos años. No ha sido un cambio casual ni coyuntural, ha sido consecuencia directa de las políticas puestas en marcha por el Gobierno de Juanma Moreno en una región que hoy es sinónimo de solvencia, de creación de oportunidades y de estabilidad. 

Durante décadas, Andalucía vivió instalada en una inercia improductiva: altas tasas de paro, servicios públicos tensionados y una administración más preocupada por sostenerse a sí misma que por progresar. Ese modelo extendido por el PSOE durante casi cuatro décadas frenó en seco el crecimiento de nuestra tierra, que no quiere ni debe volver atrás.

Hoy el escenario es bien distinto. Se ha avanzado y, además, existe algo fundamental: una dirección clara y un marco estable que permite que las decisiones se ejecuten y los proyectos maduren y se pongan en marcha. 

Andalucía funciona porque hay un gobierno del Partido Popular y un presidente volcados con su tierra, con presupuestos aprobados año a año y una gestión que prioriza la defensa de los intereses de los ciudadanos. Todo ello, incluso, pese a los palos en las ruedas del Gobierno de Pedro Sánchez y de, hasta hace pocos días, María Jesús Montero; más interesado en atacar la igualdad entre españoles y llegar a acuerdos con independentistas y herederos de ETA para continuar manteniéndose en el poder.

El Gobierno de Juanma Moreno ha demostrado que trabajando, con moderación y con las ideas claras, Andalucía avanza. Y los andaluces lo saben. Moreno es un presidente que defiende esta tierra por encima de todo, con honestidad y con solvencia; un dirigente que ha puesto en marcha la denominada vía andaluza, es decir, moderación, diálogo, consenso y estabilidad; una política alejada de la crispación, el enfrentamiento y el fango al que nos tienen acostumbrados otros partidos.

El Gobierno de Moreno puso fin a 37 años de ejecutivos socialistas marcados por el clientelismo y la corrupción, y abrió una nueva etapa centrada en las reformas, las oportunidades y la modernización. Hoy, Andalucía destaca entre las regiones más dinámicas del país gracias al esfuerzo y la innovación de andaluces y andaluzas, y no puede permitirse retroceder a una etapa de oscuridad y decadencia.

Es necesario blindar todo lo conseguido: mantener la limpieza en las instituciones, la creación de empleo, la atracción de inversiones y culminar grandes proyectos en marcha.  

Un gobierno el de Moreno al que, por cierto, incluso la propia candidata del PSOE quiere copiar ya que ha anunciado medidas como el aval hipotecario joven que ya puso en marcha el Partido Popular en nuestra tierra en el año 2023.

Estos años de gobierno popular se ha hecho mucho en materias que los socialistas dejaron desmanteladas, como la sanidad. Frente a las enormes carencias que encontró el PP cuando llegó a San Telmo en el año 2019 y el relato de la oposición, los hechos reflejan un esfuerzo inequívoco: histórica inversión sanitaria, nuevas infraestructuras y una progresiva recuperación tras años y años de abandono inversor y de promesas vacías; bien lo sabemos en Málaga con un tercer hospital que no pasó nunca del papel y cuyas obras ya ha iniciado Juanma Moreno. 

La Junta dirigida por el PP ha aumentado un 61% el gasto en sanidad, lo que ha permitido dejar de ser farolillo rojo en gasto por habitante, para estar por encima de la media de España; además de construir un centenar de infraestructuras sanitarias en las dos últimas legislaturas y sacar del cajón proyectos abandonados. 

El sistema no se transforma de un día para otro, pero hoy avanza y somos conscientes de que queda mucho por hacer. Conviene recordar, especialmente ahora que algunos pretenden reescribir el pasado, que la etapa en la que María Jesús Montero tuvo responsabilidades directas en la gestión sanitaria dejó una herencia difícil de ignorar: recortes de plantilla, reducción de camas y medio millón de pacientes ocultos en las listas de espera. Ese es el bagaje con el que hoy regresa a Andalucía para dar lecciones.

Pero el contraste va más allá de la sanidad. El modelo del PP andaluz ha apostado por aliviar la presión fiscal a la clase media y trabajadora como palanca económica. El resultado es una comunidad más dinámica, con más contribuyentes y mayor actividad.

Los indicadores acompañan: descenso sostenido del paro, crecimiento económico, liderazgo en autónomos y avances en políticas sociales, educativas y de vivienda. No son titulares aislados; son la consecuencia de un ecosistema estable, solvente y un Gobierno y un presidente que no van a dejar de trabajar para que Andalucía siga creciendo sin alaridos ni bulos.

Un territorio progresa cuando hay seguridad jurídica, estabilidad institucional y una gestión que no vive pendiente del conflicto permanente. En Andalucía, Juanma Moreno ha optado por lo más útil de la política: gobernar y servir al pueblo.

El verdadero debate no es entre siglas, sino entre modelos. Entre quienes creen en la gestión constante y quienes reaparecen con promesas y discursos que ya se demostraron vacíos y dañinos para los intereses de los andaluces.  

Andalucía hoy funciona no porque todo sea perfecto, sino porque hay un proyecto que de verdad permite mejorar, avanzar en la creación de oportunidades para todos. Y esa es, precisamente, la mayor garantía de futuro: estabilidad frente a la incertidumbre, gestión frente a propaganda, realidades frente a mentiras.

 

Elisa Pérez de Siles

Portavoz del Grupo Municipal Popular y del PP de Málaga

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